Comer es necesario para vivir, crecer, movernos, jugar, estudiar… Por lo que un niño que come poco se desarrollará peor, será menos fuerte, se cansará antes y le costará más estudiar, leer, concentrarse, etc.
El resultado más inmediato de una alimentación pobre, escasa en vitaminas, minerales y demás nutrientes es la malnutrición, que no es lo mismo que desnutrición. Un niño puede estar gordito y, sin embargo, malnutrido si se alimenta exclusivamente de bollos, hamburguesas y pizzas. De hecho, probablemente tenga sobrepeso, lo cual es perjudicial para su salud ya que puede desarrollar obesidad, diabetes, etc.
Los niños malnutridos presentan alteraciones en la piel, trastornos en la pigmentación del cabello, problemas de visión, enferman fácilmente y no se desarrollan adecuadamente ni física ni mentalmente.
Otras enfermedades que aparecen como resultado de la carencia de ciertos nutrientes son anemia, problemas de tiroides, bocio, raquitismo y escorbuto.
Los primeros síntomas de este déficit son el cansancio, los calambres, los dolores de cabeza, trastornos de carácter, disminución de la capacidad mental, adormecimiento, etc.
Además, el consumo excesivo de ciertos alimentos también puede provocar ciertas enfermedades como caries, obesidad infantil.
1-Desarrollo. No hay un buen desarrollo por falta de nutrientes.
2-Estudio. La capacidad de estudio se disminuye.
3-Afectaciones. Los niños presentan anemia y hay trastornos químicos en el organismo.
4-Obesidad. Los niños se vuelven obesos o con sobrepeso y pérdida de la autoestima.
5-Enfermedades. Contribuye al aumento de enfermedades crónicas cuando son adultos como diabetes, hipertensión arterial, alteración en los lípidos (colesterol, triglicéridos) y cardiopatías.
6-Bebidas. Las gaseosas o cualquier bebida carbonatada o con cafeína disminuyen o retardan la absorción de calcio (importante para los huesos).
7-Malestares. Producen irritación en el estómago e intestinos, o gastritis. Además producen estreñimiento y aumentan los gastos médicos por mala salud.
¿Y en el futuro?
Los primeros años de vida del niño marcan en gran parte su salud futura. De la alimentación en nuestra infancia y juventud depende en gran medida tener una vida adulta sana y una vejez longeva.
Y es que una dieta pobre en ciertos nutrientes o rica en otros nada saludables aumenta el riesgo de padecer en el futuro obesidad, diabetes, colesterol, enfermedades cardiovasculares, osteoporosis o ciertos tipos de cáncer.
Por eso, por mucho que cueste, asegúrate de que la dieta de tu hijo es variada y equilibrada, y de que le aporta todos los murientes necesarios.




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